Cómo mejorar proyectos de seguridad con Ecodiseño.
6/9/2021

¿Cómo aplicar ecodiseño en seguridad?

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Eco = reduce. Diseño = crea.

Para los consumidores significa; diseños más efectivos, a bajo coste considerando toda su vida útil, aplicando conceptos de reducción, reutilización, reparación, reciclaje, etcétera. «Menos es Más».

¿Qué es el ecodiseño en Seguridad?

«Un diseño estudiado de forma individual que crea soluciones, reduciendo todo lo innecesario y aumentando la vida útil de las soluciones».

«Eco» puede ser verde o puede significar -económico- o ambas cosas.

Sea como fuere, el -ecodiseño en seguridad- se enfoca a un concepto sostenible, aunque no entendido como «verde», al menos no aún porque los componentes no lo permiten aún, sino que trata de diseñar soluciones sostenibles a través del alargamiento de la vida útil de las soluciones diseñadas, de su menor consumo energético y con mayor posibilidad de reparaciones y actualizaciones durante toda su vida útil o al menos durante sus siguientes 10 años a la compra.

Recordemos que la sostenibilidad puede ser «verde», «azul» o de cualquier otro color que respete el enfoque de reducción, reutilización, reparación, reciclaje, etcétera.

El ecodiseño en seguridad es una visión técnica ampliada de lo que popularmente se identifica como «algo» sostenible.

Cinco directrices clave en el ecodiseño para proyectos de seguridad

  1. Diseñar incluyendo únicamente las funcionalidades necesarias para cada proyecto de cada cliente.
  2. Alargar la vida útil de las soluciones de protección con sistemas de seguridad.
  3. Reducir el consumo energético.
  4. Modularidad de componentes que permitan reparaciones de bajo coste e impacto.
  5. Productos con posibilidad de segunda vida.
En la protección contra la intrusión, la personalización de soluciones es clave. La paquetización de sistemas no tiene cabida en el ecodiseño. Clic para tuitear

¿Es más caro el ecodiseño en seguridad?

Los análisis indican que no, aunque si que existe un diferente reparto de los costes asociados.

A diferencia del modelo lineal; comprar, usar y tirar (el más habitual hoy en seguridad), el ecodiseño requiere de una fase previa a la compra donde se realiza el estudio para el diseño «eco». Los consumidores deben pagar esta fase del estudio para que el diseño sea «eco» y tenga un menor coste total en toda la vida útil.

Es decir, los consumidores «eco» pagan por el diseño eco y ahorran en la compra y mantenimiento de después.

Cuanto más se alargue el ciclo de vida, más rentable es el ecodiseño.

En el modelo lineal, los consumidores siempre pagan más por un sistema paquetizado (no individualizado), que se basa en la comercialización de volumen mediante producciones paquetizadas con componentes poco sostenibles y normalmente producidos en países con elevada precariedad laboral.

Este modelo, al ser soluciones de producción «estándar» y «compacta», no tiene capacidad de reparación, lo cual genera mayores desechos que hay que pagar de una u otra forma, pero lo más relevante, es que en muchos casos, se compra «algo» que ni siquiera es lo que verdaderamente se necesita o que incluye ciertas funcionalidades que no se necesitan pero que si consumen y degradan.

Con ecodiseño, solo se adquieren soluciones con funcionalidades específicamente diseñadas para cubrir necesidades concretas de cada instalación. Pero que a su vez, han sido determinadas junto con el cliente.

Digamos que con el ecodiseño, el mundo gana, y por lo tanto, también ganamos todos los ciudadanos.

¿Cómo aplicamos ecodiseño en los proyectos de seguridad?

Con el ecodiseño en los proyectos de seguridad, se aplica la «R» de «reducción», «reutilización», «reparación» y dependiendo componentes y empresas, también se genera «reutilización» en una segunda vida.

El proceso con ecodiseño, en esencia, no difiere de otros procesos:

  • Observar y analizar el entorno, el inmueble y los comportamientos de uso para obtener datos.
  • Evaluar las necesidades y requerimiento del cliente.
  • Planear y proyectar a través de una metodología específica, con planos y simulaciones la forma de dar solución a las necesidades acordadas.
  • Ejecutar el proyecto.
  • Medir su efectividad.

La primera acción es la entrevista con el cliente para entender muy bien «sin fisuras», cuales son los intereses, necesidades, gustos, compromisos y capacidades para con su protección. Después, basta con incorporar estos criterios a diseño en su fase inicial de desarrollo junto con el diseño arquitectónico que plantea el estudio de arquitectura.

Esta primera acción con el cliente, que a veces requiere de 1 hora y a veces de varios días, dependiendo la envergadura del inmueble, permite ir al grano en la fase de diseño y consigue de forma natural reducir funcionalidades innecesarias.

Al eliminar características técnicas innecesarias, se reduce el nivel de entropía del sistema (tendencia al caos y desorden de cualquier sistema), y de forma natural, se extiende la vida útil con bajas necesidades de mantenimiento correctivo.

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Importante. La entrevista no persigue convencer al cliente de las bondades de un sistema u otro, no tiene como objetivo tratar de vender lo que ya traemos en la cabeza (práctica habitual de las empresas de productos). Se trata de escuchar, observar y analizar para dar respuestas «neutras», y de esta forma, aumentar la información específica de los clientes para que puedan tomar mejores decisiones, sean estas cuales sean.

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Al diseñar de forma transversal y holística junto al diseño arquitectónico, se aprovechan las cualidades de unas y otras «capas» para reducir los llamados periféricos del sistema. Si además, este diseño, se aplica bajo un proceso metodológico a modo de guía de aplicación, se estará extendiendo el «ecodiseño» más allá del ciclo de vida de la tecnología, incluyendo procesos y servicios.

Referido a los propios productos, es necesario seleccionar solo productos con alta modularidad de fabricación puesto que permitirá gestionar mejor su degradación, permitiendo reparaciones y también el fin de su vida cuando el consumidor o proveedor tenga que deshacerse del producto y gestionar sus diferentes componentes para su reciclado o reutilización en una segunda vida.

Indudablemente, el ecodiseño toma su mayor dimensión cuando el proyecto de seguridad se apoya en construcciones de consumo casi nulo, o mejor aún, en edificaciones pasivas positivas donde el autoabastecimiento de energía para los sistemas electrónicos viene de recursos naturales.

Seguridad física, vigilancia natural y hábitos de seguridad.

La seguridad física, la vigilancia natural y los hábitos son componentes básicos para alargar la vida de las soluciones en seguridad contra la intrusión. Además de ser las que mayor efectividad aportan contra la delincuencia y menor inversión económica necesitan.

Seguridad invasiva y seguridad natural

La seguridad física no tiene obsolescencia programada como si lo tienen los dispositivos electrónicos de cámaras, alarmas y controles de acceso. Tampoco requiere de un mantenimiento excesivo ni costoso, ni necesita el consumo de energía eléctrica, como si requiere la seguridad electrónica. Así pues, cuanto mayor carga de seguridad física tenga un diseño de seguridad, más se alargará su ciclo de vida a bajo coste para los consumidores.

La vigilancia natural genera una elevada disuasión contra el acto malintencionado y lo hace de forma natural mediante el concepto de «ver y ser visto». Este es otro «componente» esencial en el ecodiseño.

Los hábitos de los usuarios en la defensa de su propiedad, son en si mismos, un anillo más de la protección y al igual que la vigilancia natural, tampoco requiere de consumo energético, reposiciones, costes, etcétera. Únicamente requiere de usuarios concienciados.

Límite del recurso como actitud sostenible

Además de las cualidades benéficas que nos aporta el ecodiseño, también es una cuestión de actitud y compromiso con la limitación del recurso, es decir, no es una cuestión de tener recursos económicos para pagar charraros y sus consumos asociados sino ser conscientes del derroche que suponen los actuales modelos de diseño de seguridad.

No es cuestión del poder adquisitivo que se tenga sino de la actitud en sostenibilidad.

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Si verdaderamente se quiere mejorar la efectividad y longevidad de las inversiones que realizamos en seguridad contra la delincuencia, es necesario considerar el ecodiseño como parte del proceso del proyecto de seguridad.

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Espero que sirva de inspiración y animo a tod@s los diseñadores de seguridad a cambiar el modelo para mejorar nuestro servicio hacia los consumidores.

Saludos cordiales,

JM Ángel Olleros

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Conoce al autor

José Miguel Ángel Olleros
Consultor | Educador de seguridad física

Soy tu consultor de seguridad física contra el delito y comencé en seguridad en 1990.

A veces me contratan para evaluar el riesgo de robo en viviendas y proponer medidas de protección, y a veces, me contratan para ejecutar proyectos de seguridad física en edificios e infraestructuras críticas.

También soy educador en sistemas, procedimientos y enfoques de seguridad. Tengo mi propio método educacional neurodidáctico, con el que acompaño a los profesionales en su capacitación y desarrollo.

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