Robo en un ático: por qué falló el sistema de alarma y qué reveló el peritaje
Una alarma homologada y conectada a una Central Receptora de Alarmas no detectó de forma inmediata la entrada de dos intrusos en este ático de 200 m² situado en el centro de una ciudad.
El dictamen pericial identificó errores de diseño, accesos sin cobertura, detectores mal ubicados, funcionamiento irregular y documentación insuficiente. La evaluación posterior con metodología GDR situó el nivel global de protección de la vivienda en 1,3 sobre 5: Muy Bajo.
El caso demuestra una cuestión esencial en seguridad residencial:
Tener una alarma homologada y conectada a una CRA no garantiza que el sistema esté correctamente diseñado para detectar las vías de intrusión de una vivienda.
¿Cómo se produjo el robo?
Los propietarios se habían ausentado durante el fin de semana y dejaron conectado el sistema de alarma.
Dos personas accedieron al portal aproximadamente a las 07:10 horas del sábado. Las cámaras comunitarias los registraron vestidos con ropa de trabajo, gorras y mascarillas, una apariencia coherente con las obras que se estaban realizando en el piso de la planta inferior.
Subieron hasta la azotea y accedieron al ático a través de una puerta de terraza que no disponía de detección específica.
Los delincuentes aprovecharon el entorno
La obra colindante generaba ruido y movimiento de trabajadores. Los intrusos aprovecharon ese contexto para reducir su notoriedad y esperar a que comenzaran los trabajos.
El robo requirió tiempo y generó ruido: forzaron el acceso y posteriormente extrajeron y rompieron una caja fuerte empotrada.
Sin embargo, el ruido podía confundirse con el producido por las obras.
La alarma no se activó al producirse la entrada. Según la reconstrucción incluida en el procedimiento, la señal se generó posteriormente, cuando la acción ya estaba prácticamente finalizada.
El caso evidencia que el delincuente no analiza únicamente la alarma o la puerta. También aprovecha horarios, entorno, actividad del edificio, ausencia de vigilancia y posibilidades de pasar desapercibido.
¿Por qué falló un sistema de alarma homologado?
La vivienda disponía de un sistema inalámbrico homologado conforme a EN 50131-1, conectado a una Central Receptora de Alarmas mediante doble vía de comunicación.
El problema no estaba simplemente en disponer o no de una alarma.
El peritaje concluyó que la selección, ubicación y configuración de los dispositivos no cubrían adecuadamente las vías previsibles de intrusión.
Entre las principales deficiencias detectadas figuraban:
- accesos desde la terraza sin cobertura suficiente;
- zonas de sombra dentro de la vivienda;
- detectores instalados a una altura superior a la recomendada por el fabricante;
- exposición de algunos sensores PIR a luz solar directa;
- utilización de detectores con inmunidad a mascotas en condiciones que reducían su capacidad de detección;
- un detector situado en la escalera que no detectaba correctamente el paso entre plantas;
- funcionamiento irregular que dificultaba generar una alarma verificable.
Durante las pruebas periciales se comprobó además que determinadas configuraciones permitían desplazarse agachado o interferir sobre algunos sensores sin obtener la respuesta esperada.
Para comprender con mayor profundidad esta diferencia puedes consultar por qué una alarma puede ser ineficaz aunque esté conectada a una Central Receptora de Alarmas.
La pregunta incómoda
¿De qué sirve pagar durante años por un sistema de seguridad si nadie ha comprobado que realmente detecta las vías previsibles de intrusión?
El problema no era la ausencia de tecnología. Había detectores, comunicaciones y conexión a CRA. El problema era que la suma de dispositivos no había producido una protección eficaz para aquella vivienda.
¿Cómo demostró el peritaje que la alarma era ineficaz?
El dictamen combinó revisión documental, inspección técnica y pruebas funcionales sobre el sistema instalado.
Se comprobaron la ubicación y cobertura de los cinco detectores volumétricos y del contacto magnético, su configuración, los recorridos protegidos, los registros disponibles y la documentación de la instalación.
Las pruebas permitieron convertir las deficiencias observadas en evidencia técnica reproducible sobre diseño, funcionamiento y documentación.
Un peritaje de seguridad no debe limitarse a identificar los equipos instalados. Debe comprobar si realmente cumplen la función para la que fueron contratados.
¿Qué mostró la evaluación de riesgos GDR?
El dictamen incorporó una evaluación de riesgos realizada con GDR Pro, simulando el sistema de protección recomendado por la empresa de seguridad.
Los indicadores mostraron un fuerte desequilibrio entre el riesgo existente y la protección disponible:
- Posibilidad global de intrusión: 11 sobre 12.
- Vulnerabilidad de la vivienda: 99 %.
- Atractividad para el robo: 55 %.
- Oportunidad de encontrar la vivienda desocupada: 61 %.
- Nivel global de protección: 1,3 sobre 5 – Muy Bajo.
Estos datos permiten comprender el problema desde otra perspectiva.
La vivienda disponía de alarma, comunicaciones y dispositivos homologados, pero la protección global no compensaba su elevada vulnerabilidad ni sus condiciones de exposición al ataque.
Se adjuntan secciones 2 y 3 del informe GDR.


Es precisamente la diferencia entre instalar productos y evaluar un sistema de seguridad.
La existencia de tecnología no reduce automáticamente el riesgo.
Puedes conocer cómo se puede certificar la seguridad global de una vivienda y qué evidencias deben utilizarse para acreditar el nivel de protección alcanzado.
¿Qué responsabilidad se reclamó a la empresa de seguridad?
La compañía aseguradora promovió una reclamación contra la empresa instaladora y la Central Receptora de Alarmas.
La cuantía de la demanda ascendió a 250.000 €, relacionada principalmente con relojes, joyas y efectivo declarados como sustraídos. También se plantearon determinados costes vinculados al mantenimiento y al servicio contratado.
La cuestión técnica no consistía en exigir que una alarma hiciera imposible cualquier robo.
El debate era diferente:
¿El sistema había sido diseñado, instalado, comprobado y mantenido con la diligencia profesional necesaria para cumplir razonablemente la función para la que había sido contratado?
El dictamen pericial se utilizó precisamente para aportar evidencia técnica sobre estas cuestiones.
Para conocer el marco general, la jurisprudencia y las obligaciones profesionales aplicables puedes consultar cuándo puede existir responsabilidad de una empresa de seguridad por el fallo de una alarma.
¿Cómo enfocar jurídicamente una reclamación por fallo de una alarma?
La reclamación no debería centrarse únicamente en que «hubo un robo». Es necesario acreditar qué se contrató, qué debía hacer el sistema, qué falló y si ese fallo guarda relación con el daño producido.
Desde el punto de vista jurídico-técnico, suelen ser relevantes tres cuestiones:
1. Obligaciones y diligencia profesional. El Código Civil establece que puede existir responsabilidad cuando, en el cumplimiento de una obligación, existe negligencia o se incumple lo pactado. Cuando un sistema se conecta a una Central Receptora de Alarmas, la normativa incluye obligaciones reglamentarias de instalación, conexión, documentación e información al usuario.
2. Mantenimiento y trazabilidad. Revisar comprobaciones, incidencias, modificaciones y actuaciones realizadas durante la vida del sistema.
3. Relación causal. Determinar si las deficiencias detectadas pudieron retrasar o impedir la detección y una respuesta útil.
¿Qué debería aportar el perito?
Un perito de seguridad no debería limitarse a describir los equipos instalados. Debe revisar, entre otras cuestiones:
- contrato y proyecto de instalación;
- planos y cobertura real de detección;
- características y ubicación de los dispositivos;
- registros de eventos;
- mantenimiento y modificaciones;
- pruebas funcionales;
- posibles zonas de sombra o vulnerabilidades;
- correspondencia entre lo contratado y lo realmente instalado.
El abogado construye la reclamación jurídica; el perito aporta la evidencia técnica necesaria para demostrar si el sistema podía cumplir la función para la que fue contratado.
¿Qué puede aprender un propietario de este caso?
Este robo permite extraer cinco conclusiones útiles para cualquier vivienda.
1. Homologación no significa idoneidad.
Un detector certificado puede estar mal seleccionado o ubicado.
2. Estar conectado a una CRA no garantiza detectar correctamente la intrusión.
Primero es necesario generar una señal útil y verificable.
3. El entorno también forma parte de la seguridad.
Obras, ruido, horarios, accesos comunes y vigilancia informal pueden modificar considerablemente las oportunidades del delincuente.
4. Los dispositivos deben comprobarse en condiciones reales.
No basta con verificar que comunican. Hay que comprobar que detectan los recorridos y ataques que deben cubrir.
5. La protección debe poder documentarse.
Planos, funciones, pruebas, mantenimiento y modificaciones permiten saber qué se contrató y posteriormente auditar si continúa funcionando correctamente.
La seguridad no consiste en instalar una alarma. Consiste en conseguir que detecte el ataque previsto, con suficiente anticipación y con una respuesta útil.
Si ya dispones de un presupuesto o sistema de alarma y quieres comprobar su idoneidad antes de tomar una decisión, puedes solicitar una revisión independiente mediante asesoramiento online de seguridad residencial.
Cuando la necesidad afecta al conjunto de accesos, puertas, ventanas, perímetro, detección, comunicaciones, arquitectura y hábitos, es necesario pasar de revisar un producto a evaluar y diseñar la protección completa mediante una consultoría de seguridad residencial.
